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miércoles, 14 de enero de 2009

Pilar Rahola amenazada

Reconozco que Pilar Rahola nunca ha sido santo de mi devoción. En múltiples ocasiones he criticado su propensión a la demagogia y su excesivo apasionamiento al defender los temas, lo que le llevan en ocasiones a "perder los papeles".

Sin embargo, esta semana he sabido que ha sido amenazada desde una publicación vinculada a la izquierda catalana junto con otros personajes, acusándoles de "filosionistas" y culpándoles de ser "cómplices de genocidio, de torturas y de limpieza étnica". Y no estamos hablando de unos chavales que le hayan insultado por la calle, el tema está ya en manos de los mossos.
Como respuesta a quienes intentan taparle la boca, Pilar ha publicado el martes 13/01/09 una columna en La Vanguardia que paso a reproducir a continuación por lo excepcionalmente bien que expresa muchas de las cosas que dice.

Permitan un paréntesis, sin duda inusual, que no remite al análisis internacional que exige este espacio, sino a una cuestión de tipo personal. Estos días los escasos analistas que intentamos mirar el conflicto de Oriente Próximo desde una perspectiva que no es la antiisraelí al uso, y que no nos apuntamos al tiro enloquecido contra Israel, estamos sufriendo ataques de diverso tipo. Desgraciadamente, algunos provienen de sectores de la izquierda, y otros, de sectores islamistas. Personalmente, no me achican ni las campañas de difamación, ni los insultos, ni las amenazas.

La palabra libre define a los seres libres. Y sólo aquellos que tienen miedo a la libertad niegan el derecho a pensar libremente. Yo no pienso callar. Porque mi derecho a pensar distinto conforma mi dignidad como periodista y como persona.

Hablemos, pues, nuevamente, de lo que está ocurriendo a miles de kilómetros de nuestro país, no tanto para abundar en los lugares comunes de muchos análisis, que continúan simplificando el conflicto hasta el delirio –felices de poder considerar a Israel como el paradigma de la maldad, haciendo bueno, por el camino, el fenómeno totalitario yihadista–, sino justamente para introducir algunos matices cruciales para entender su complejidad.

Lo primero, la cuestión de la soledad israelí contra Hamas. Cabe preguntarse seriamente si Israel, ese Israel criminalizado en las calles, está tan solo en su decisión de acabar con la estructura militar de Hamas. En este sentido, algunas informaciones apuntan que la soledad no lo es tanto, aunque sea calladamente.

Muy significativa fue la entrevista de Henrique Cymerman al presidente Shimon Peres, cuya honestidad política define su larga carrera. Peres aseguró que, en privado, los árabes piden a Israel que acabe con Hamas. Y ello iría en consonancia con las informaciones que aseguran que los servicios secretos egipcios y jordanos sabían que Israel iniciaría esta ofensiva. De hecho, las primeras declaraciones del presidente Mahmud Abas fueron mucho más críticas con Hamas que con el Tsahal israelí. Hay que añadir a ello que algunos sectores disidentes de las dictaduras de la zona, como por ejemplo colectivos estudiantiles iraníes, también mantuvieron la misma postura crítica, aunque en este caso sufrieron la pertinente represión.

Daftar-e Tahkim-e Vahdat-Taif-e'Alameh, uno de los grupos más activos de resistencia contra el régimen, llegó a hacer un comunicado en los siguientes términos: "Hay que condenar los crímenes de Israel, pero es igualmente importante condenar a las organizaciones terroristas que usan los kindergarten y hospitales como escudos contra los ataques israelíes. El uso de escudos humanos por Hamas prepara el terreno para los intensos bombardeos y para la matanza de niños y civiles". Comunicado que no habrían sido capaces de subscribir algunos ruidosos de las izquierdas europeas.

También es muy significativo el papel de Turquía y, globalmente, a excepción de Siria e Irán, que torpedean cualquier posible acuerdo, por frágil que sea, el silencio de algunas de las cancillerías más importantes del mundo islámico. Si la mirada la desviamos hacia el mundo occidental, esta ofensiva de Israel es la que ha recibido menos críticas políticas de la historia.

A excepción de Zapatero, incapaz de sacarse del cerebro la kefia que tiene incrustada, y que ha vuelto a perder la oportunidad de ser un estadista, para acabar siendo un simple pancartista, la mayoría de los líderes han sido prudentes, y si han pedido contención a Israel, también han dejado claro su rechazo frontal a Hamas.

En el telón de fondo, el problema global del yihadismo, que preocupa a los más serios de la política internacional. No olvidemos, por ejemplo, que Egipto sufre el acoso del fundamentalismo islámico a través de la organización Hermanos Musulmanes, de la que nació Hamas. Puede que la calle grite mucho, y que Israel, como siempre, sea el blanco del odio. Pero en realidad está en la vanguardia de la defensa de la libertad. Y algunos que gritan en su contra lo saben.

jueves, 8 de enero de 2009

La buena prensa

El pasado 6 de enero El Mundo publicó una foto en su portada en la que aparecían 3 niños muertos con un pie de foto en el que se decía: Un hombre palestino llora ante los cadáveres de tres niños de corta edad, uno de ellos el de su hijo, muertos por el ataque de un tanque israelí en Gaza.

FALSO

Esta imagen no corresponde a los efectos de la explosión de un camión en un campo de refugiados de Janalya, como se suponía, ni siquiera a los efectos de ningún ataque israelí reciente. Se trata de una explosión accidental en 2005, sin que tuviera nada que ver . Las mismas imágenes se usaron en Francia para ilustrar un informativo de France 2 y la cadena, una vez conocida esta circunstancia, se ha apresurado a pedir disculpas a su audiencia, como así recogía Le Monde.

Lo más curioso es que las disculpas de France 2 son anteriores a la fecha de publicación en la priemra de El Mundo.
¿Y ahora qué? France 2 se ha disculpado pero ¿El Mundo ha dicho algo a sus lectores?

lunes, 26 de mayo de 2008

La prensa española e Israel

El pasado 20 de marzo publiqué en este blog una entrada en la que incluía un artículo de Herman Tertsch hablando sobre el excelente discurso de A.Merkel en la Knesset. Entonces me comprometí a dedicar una de estas entradas al trato (o maltrato) que la prensa española dedica a Israel.

La verdad es que este último mes ha sido excepcionalmente intenso en este tema. Se cumplían 60 años de la declaración de Independencia del Estado de Israel, lo que los israelíes llaman Yom Ha'atzmaut (Día de la Independencia) y los árabes Nakba (catástrofe). Con este detalle, supongo que ya quedan claras muchas cosas, no?

Me gustaría antes de nada, repasar algunos hitos históricos que convendría dejar claros.
- Acabada la II Guerra Mundial, La Sociedad de Naciones aprueba el Mandato Británico de Palestina, que reconocía el establecimiento de un "hogar nacional para el pueblo judío".

- En 1947, Naciones Unidas aprueba la partición del Mandato de Palestina en dos estados, uno judío y otro árabe.
- La liga árabe rechazó el plan. La situación se complica, teniendo en cuenta que el Mandato Británico aprobado por la Sociedad de Naciones finalizaba el 15 de Mayo de 1948.
- El 14 de mayo de 1948, el gobierno judío provisional declaró la independencia de Israel, siendo reconocido inmediatamente por la Unión Soviética, Estados Unidos y muchos otros países. El reconocimiento de España no llegaría hasta 1986.
- Esa misma noche Egipto, Siria, Jordania, Líbano e Irak lanzan un ataque conjunto contra Israel. La situación fue calificada por Naciones Unidas como "la primera agresión armada que el mundo ha conocido desde el fin de la guerra".
- La guerra duró hasta el año siguiente, firmándose armisticios con Egipto (24 feb), Líbano (23 Mar), Transjordania (3 Abr) y Siria (20 Jul). Insisto en un punto importante: LA GUERRA y tengamos en cuenta que fue Israel el atacado y no el atacante.

Después de todo esto, llegarían la guerra de los seis días, de Yom Kippur, la primera y segunda intifada, los ataques de hamás, etc, etc, etc. Lamentablemente, 60 años de ataques continuos.

Después de esto, vamos al ajo. Sistemáticamente veo en los medio españoles como se insiste en la condición de víctima del pueblo palestino. Y efectivamente, estoy de acuerdo: Hay muchas ocasiones en las que los palestinos han sufrido. Murieron muchos durante la guerra de la independencia y después (se estiman unas 10.000 bajas entre civiles y militares durante 1948) Además, hay muchos miles de palestinos viviendo como refugiados, porque durante un tiempo la estrategia política de Israel (marcada por la necesidad de defenderse de agresiones) consistió en ocupar territorios conquistados durante las guerras... En fin, una desgracia.

Sin embargo, lo que jamás veo en la prensa es lo que sucedió en el otro bando, el ganador, el atacado. El cálculo es de unas 6500 bajas (civiles y militares) y desde entonces la situación en el país no es precisamente cómoda, pues los israelíes viven constantemente bajo la amenaza de un nuevo ataque.

¿Pero cuál es la situación real de los árabes en Israel? pues no son una "minoría aplastada" como se nos intenta hacer ver. El árabe es lengua oficial, hay un ministro árabe en el gabinete, hay jugadores árabes en la selección de fútbol, hay un juez árabe en la Corte Suprema, 3 de los 12 partidos políticos israelíes son árabes... ¿realmente crees que estos son signos de una minoría oprimida?

Es cierto que en Gaza y Cisjordania la situación es muy distinta, hay grandes desigualdades si lo comparamos con Israel, la población vive sumida en una situación de gran pobreza, los jóvenes tienen escaso futuro y muy posiblemente esto sea una importante causa del fanatismo religioso, pero ¿es responsable Israel o el gobierno de los territorios Autónomos?

Es curioso como, coincidiendo con el aniversario de la Declaración de Independencia, lo que los diarios de este país han publicado sean artículos donde se victimiza al Palestino. ¿No hubiera sido más razonable tratar de acercar la realidad del Estado de Israel a sus lectores? El Mundo califica la guerra de 1948 como Matanza o masacre, pero no habla de cómo Israel es hoy la única democracia de la región, cómo ha conseguido convertir los parajes desérticos en fuentes de riqueza y se ha convertido en una potencia tecnológica a nivel mundial.

Tan sólo han aparecido algunos artículos hablando de la realidad del país, del día a día de sus ciudadanos, pero siempre firmados por colaboradores externos, firmas invitadas, pero nunca por los corresponsales, que hablan en otra dirección, dejando clara cuál es la línea editorial de los diarios.

Félix Bornstein le daba ayer desde Mercados la réplica a los corresponsales de su propio diario (EL MUNDO), quienes firmaban el artículo de 8 de mayo Lo hacía con estas palabras: "El periodismo veraz multiplica los panes y los peces pero no el número de personas. Algunos entienden así su preocupación por los derechos humanos".

Permitidme que vuelva a remitirme a la campaña desarrollada por la embajada (www.paisdemierda.org). Israel es un país maravilloso, con gente fantástica y que merece la pena ser conocido de verdad.

jueves, 20 de marzo de 2008

Alemania & Israel

Hermann Tertsch ha publicado en el ABC de hoy una excelente Tercera Página. Algún día dedicaré una de estas entradas a hablar de cómo creo que la prensa española trata a
Israel y a los judíos, pero por lo pronto me limitaré a decir que muy pocas, poquísimas veces podemos encontrar piezas como esta.

La verdad es que el Sr. Tertsch lo tenía
medio fácil, por que lo cierto es que el hecho de que Ángela Merkel se dirigiera a los parlamentarios de la Knesset ya era algo excepcional (llegó a modificarse el reglamento de la cámara para que pudiera ser una realidad) pero lo que no esperábamos era el contenido del discurso, desde luego un soplo de aire fresco y esperanza para todos los que creemos en el derecho de Israel a existir (sin que con ello defendamos ningún tipo de guerra).

A continuación os incluyo el texto:

HERMANN TERTSCH
20-3-2008 09:10:22

Tanto se abusa de este adjetivo que ya da cierto pudor utilizarlo pero hay ocasiones en los que el significado de un acto político adquiere tal peso, dimensión y densidad en su carácter único que no puede calificarse de otra forma. Por eso ha sido realmente «histórica» la visita de la cancillera alemana, Angela Merkel, a Israel esta semana. Como lo ha sido su discurso, ante el Knesset (parlamento israelí) en Jerusalén. En alemán, para muchos israelíes la «lengua de los verdugos» del Holocausto, -algunos miembros de la cámara aún no pueden soportarlo y se ausentaron- la cancillera alemana hizo historia. La cámara había cambiado especialmente para ella las reglas que sólo daban el privilegio de hablar desde aquella tribuna a Jefes de Estado. Desde allí se dirigió a los parlamentarios pero su mensaje nítido y contundente iba destinado a todo el mundo y especialmente a los enemigos de Israel. Y proclamó que Alemania considera la seguridad de este pequeño Estado judío como propia y «jamás negociable». «Las amenazas a Israel son amenazas a nosotros». En la lengua de los verdugos llegó una alemana a Jerusalén para decirles a los israelíes que jamás volverán a estar solos como entonces, cuando un Estado alemán intentó exterminar al pueblo judío ante la indiferencia de la mayoría de los europeos y con la cooperación de muchos. Les aseguró que este Estado alemán no permitirá que otros nuevos enemigos, esta vez no con gas Zyklon B ni en matanzas multitudinarias, sino con la bomba atómica, preparen y concluyan aquella aniquilación que el nacionalsocialismo alemán perpetró en el siglo XX. La existencia de Israel es uno de los máximos símbolos de la victoria del mundo libre contra el nacionalsocialismo y contra todo totalitarismo. La alemana en el Knesset habló de historia con mayúscula, de principios irrenunciables y de compromisos irrevocables en defensa de la libertad y la sociedad abierta. Una gran lección.

En realidad, los actos de celebración del 60 aniversario del Estado de Israel no comienzan hasta mayo, pero Merkel ha querido adelantarse a las muchas visitas que se producirán entonces para darle a la suya el carácter único que el trágico pasado común de alemanes y judíos merece. Pero también para hacer una exposición muy personal de las razones, las muchas razones que tiene ella para considerar a Israel un bastión del mundo libre y de la sociedad abierta que no puede sucumbir sin terribles consecuencias para todas las democracias. «La seguridad de Israel es razón de Estado para Alemania». La defensa de Israel debe ser razón de Estado para todas las sociedades abiertas y libres.

El viaje de Merkel es uno que todos los líderes de las democracias habrían de hacer por dignidad, sentido de la historia y respeto a los valores que los elevaron al cargo. Obligados, no como ella por el pasado, pero tanto como ella por el presente y por el futuro de Israel y de todo el mundo que damos en llamar occidental. El 60 aniversario de la fundación del Estado de Israel llega en el momento idóneo para que las democracias occidentales proclamen su compromiso inquebrantable con la defensa de este pequeño Estado cuya existencia vuelve a estar amenazada como nunca desde 1967.

Desde hace ya un lustro, pierde fuerza la única solución pacífica que existe para el conflicto y que se basa en la opción de los dos estados, el judío y el palestino. Si en Israel costó mucho lograr una mayoría para esta solución -hace treinta años eran multitud los que propugnaban la colonización total de los territorios conquistados en 1967 y la expulsión de los palestinos hacia los países árabes vecinos- hoy la situación se ha invertido. La popularidad del fanatismo islamista, entre los palestinos especialmente pero también en el mundo árabe en general y en otros enemigos de Israel con el Irán de Ajmadineyad a la cabeza, ha hecho resurgir con virulencia el viejo sueño de convertir tarde o temprano al Estado de Israel en un breve paréntesis en la larga historia de la región, un «accidente» consecuencia de otro anterior que habría sido el Holocausto. Hamás, Hizbola, Siria o Irán, Al Qaeda y grupos similares no tienen el mínimo interés en avances en dirección hacia la constitución de un Estado palestino viable. Desde Teherán sólo parte un mensaje constante y retador que pide sufrimiento en espera del golpe liberador que restaure el honor del Islam con la destrucción del Estado de Israel. Nadie piense que la presidenta del parlamento israelí se dejaba llevar por la retórica el martes cuando pedía a Merkel, «tiéndanos la mano para evitar la condena de muerte», en referencia a la amenaza que todos los israelíes perciben ante los planes nucleares del régimen de Teherán.

Angela Merkel tiene la paradójica ventaja sobre sus colegas del resto de Europa occidental de haber crecido bajo una dictadura comunista, saber lo que es el totalitarismo y lo que es la libertad. Y los esfuerzos y el precio que ésta merece en su defensa. Por eso es incapaz de caer en los relativismos de otros, como nuestros inefables gobernantes españoles con sus solemnes juegos de la nada sobre la armonía en la Alianza de Civilizaciones con los enemigos de la civilización. Merkel tiene por el contrario eso que se denomina «cultura de defensa», una virtud denostada o sencillamente ignorada por tantos políticos europeos. Por eso sabe percibir las amenazas a la libertad propia en los ataques a la de otros Estados, comunidades o personas. Por eso es capaz de ir a Moscú y a Pekín y proclamar allí su preocupación por los derechos humanos mientras otros visitan estas capitales sin acordarse de ellos. Como tantos políticos centroeuropeos y antiguos disidentes bajo los regímenes comunistas, sabe que la libertad perdida por debilidad puede costar generaciones en ser reconquistada. Sabe que los enemigos de la libertad son implacables y utilizan y fomentan la confusión, la comodidad, la ignorancia y la cobardía en las sociedades libres. Pero sobre todo sabe que Israel no se puede permitir una derrota porque equivaldría a su aniquilación. Y es consciente de que las amenazas contra Israel son amenazas contra todos nosotros.

Israel es parte de la historia alemana y europea. Es evidente que Israel hoy no existiría como es si la Alemania nazi no hubiera asesinado industrialmente a millones de judíos. Ni si hubieran tenido las víctimas otros países europeos donde buscar refugio ante la ofensiva criminal nazi que comienza en 1934 con las Leyes de Nuremberg y concluye en las chimeneas de Sobibor y Auschwitz o en las terribles muertes por enfermedades y hambre en Bergen-Belsen con Hitler ya muerto.

Como no podía ser de otra forma, ciertos sectores de la izquierda europea se han apresurado a criticar a Merkel por no aludir a los asentamientos israelíes en los territorios ocupados ni a la triste situación en Gaza. A Gaza sí se refirió y con inmenso sentido común. Hamás es responsable de lo que allí ocurre, porque Israel, que se retiró unilateralmente de aquellos territorios, no puede tolerar que desde allí se bombardee diariamente a su población. Merkel cree en el derecho a la defensa propia. Otros pretenden que Israel renuncie a ella. No puede caer en semejante error quien tan larga memoria tiene. La cancillera ha estado ya tres veces en Israel y los territorios durante su mandato. Y por supuesto que ha tratado con los dirigentes israelíes sobre estas cuestiones políticas a las que aludió en el parlamento en Jerusalén como «la necesidad de dolorosas concesiones». La política israelí es muchas veces muy criticable y condenable. Y sin duda habrá de hacer muchas «concesiones dolorosas» para cualquier acuerdo cuando tenga interlocutores. Pero su derecho a la defensa propia sólo se lo pueden discutir sus enemigos. Pero, además, ha quedado claro que esta visita ha sido concebida personalmente por la cancillera como una proclamación de principios. Con siete ministros de su Gabinete en Jerusalén para elaborar con sus homólogos israelíes programas de cooperación a largo plazo, ella se ha centrado en la escenificación de este salto cualitativo que convierte a Israel en uno de los socios privilegiados de Alemania en un nivel que solo tienen Francia, EE.UU., Italia y quizás ahora Polonia. El Estado de Israel está, desde esta semana, un poco más arropado ante las tempestades de la historia que se adivinan. Lo necesita y lo merece.

Una última cosa: Gracias Jose, por haberme descubierto el artículo.