Mostrando entradas con la etiqueta cocina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cocina. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de febrero de 2010

Jamie Oliver: "I had a TED Dream..."

Esta mañana he visto un vídeo que quería compartir con vosotros, con 2 protagonistas muy especiales: Jamie Oliver y TED.

Jamie Oliver es un cocinero británico que descubrí hace unos años. Su espontaneidad, su manera "informal" de cocinar, lo fácil que hacía cada plato y sobre todo, su preocupación por las materias primas fueron lo que me engancharon. Empecé tragándome todos los vídeos que encontré en Youtube y la mula, se cruzaron en mi camino varios libros e incluso algún que otro accesorio de cocina. Al principio no era más que otro cocinero famoso, con programa de TV y libros a la venta. Pronto descubrí sus proyectos al margen, con los que pretende mejorar especialmente la forma en que nos alimentamos. Primero fueron las comidas de los colegios, con un proyecto que llegó a presentar a Gordon Brown. Siguió con las pequeñas comunidades, desde Ministry of Food y ahora está intentando arrancar sus proyectos en Estados Unidos, donde acaba de poner en marcha Jamie's food revolution

TED (del inglés, Technology, Entertainment, Desgin), por otro lado, es una organización destinada "potenciar el poder de las ideas para cambiar el mundo". El centro de esta organización son las conferencias que anualmente tiene lugar en California. Las ponencias están disponibles en internet y en ese estrado han estado presentes grandes personajes de nuestro tiempo como Bill Clinton, Lary Page, varios premios Nobel, Bill Gates...
Lo más impresionante de todo es la forma que tienen de hacer las presentaciones, sin PPT, con el simple apoyo de la voz y del cuerpo... EN TED.com tenéis todos los vídeo y tenéis también una app para el iphone.

Según ha ido pasando el tiempo, TED ha ido creciendo, con más conferencias en distintos puntos del planeta y proyectos como TED PRIZE.
Con TED Prize (creado en 2005), los organizadores premian a personajes con un proyecto que puede cambiar el mundo, ofreciéndoles además todos los resortes de la organización para dar voz a su proyecto. En el pasado fueron premiados Bono, Bill Clinton, Dave Egers o Jose Antonio Abreu. El ganador de este año fue Jamie Oliver. ¿Su sueño? "I wish for your help to create a strong, sustainable movement to educate every child about food, inspire families to cook again and empower people everywhere to fight obesity."Aquí tienes toda la info.

La verdad es que el proyecto es muy loable y sobre todo, tengo la sensación de que Jamie puede hacer algo muy bueno y llevar a buen puerto su sueño. Espero que así sea.
Os dejo con el vídeo de su presentación. Ya me diréis qué os parece.

lunes, 30 de marzo de 2009

Creciendo entre fogones

La mayoría de vosotros conocéis y habéis disfrutado mi pasión por la comida y por la cocina. Desde muy pequeño disfrutaba viendo a mi abuela y a mi madre entre pucheros, ayudándoles a preparar todo tipo de cosas. La cocina de mi abuela más tradicional, heredera fiel de la tradición sefardí, mientras que mi madre ampliaba el recetario con aportaciones de todo tipo, desde el Meat Loaf de mi tía Hava hasta las salchichas suecas de Einas y por supuesto toda la repostería que os podáis imaginar (tortitas, bizcochos, pasteles, trufas...)
Eso sí, todos los que nos rodeaban veían en ellas a dos grandes maestras. Siempre recordaré las llamadas de mis tíos desde Córdoba para pedir a mi madre la receta del "Arroz de Tía Sol", un sencillo arroz blanco que mi madre convertía en mágico con su buen hacer.

Sin embargo, aunque crecí entre fogones, nunca aprecié realmente el placer de cocinar. Muchas veces era más un pinche que un cocinero y al final uno se cansa de pelar tanta patata y zanahoria. En cualquier caso, tenía mis pequeños territorios: los pancakes, los aliños de las ensaladas, cualquier tipo de pastas... poco a poco iba convirtiendo algunas cosas en exclusiva del Chino en la cocina familiar.
Cuando me fui a vivir solo, llegó el tedio de cocinar para alimentarme. Mi madre intentaba convencerme de que me alimentara a base de Tuppers, pero yo me resistía en un absurdo intento de reforzar mi independencia. Pero también llegó el mágico momento de las celebraciones en casa, la posibilidad de reunir a los amigos alrededor de una mesa con una cocina cercana rezumando olores. Ahí fue el momento en que empecé a atesorar cacharros, instrumentos de todo tipo y sobre todo, libros. Me he convertido en una especie de consumidor obsesivo-compulsivo de todo lo que tenga que ver con la cocina y J. lo sufre cuando salimos de tiendas, especialmente cuando estamos fuera de España, donde hay verdaderos grandes almacenes dedicados a esto en exclusiva.

La tercera fase de este proceso llegó con J. Ahí empezó el día a día de verdad. Cuando ya no hay que cocinar para uno sólo sino que hace falta llenar otro estómago y encima apetece hacerlo bien, ya no vale con la cocina de supervivencia. Aquí se impone cuidar un poco más el recetario. Cuando diseñamos nuestra primera casa juntos (el originario Garaje Rojo) la cocina se convirtió en el centro de la casa. Conseguí un espacio envidiable en el que moverme, con sitio para explayarme y disfrutar a gusto de este pequeño placer. Además, en medio de todo esto, se cruzó en mi camino Iria Castro. Un día fui a su tienda a comprar algo (creo que unos biberones de cocina) y acabó liándome para que me apuntara a sus clases. Con ella conseguí pulir mi arte y desde luego subir muchos escalones. Pasé de fajitas y woks a cocinar foies, terrinas y todo tipo de exquisiteces muy vistosas y muy elaboradas.

¿Problemas? hasta hace poco, esta era una pasión que vivía en silencio. Descubrí a un apasionado cercano con quien compartir todo esto pero me temo que aún me queda camino por recorrer hasta llegar a sus vacíos y nitrógenos, pero todo se andará JL.

Sin embargo, este fin de semana, alguien ha osado retarme. El sábado me llevé una grandísima sorpresa con una cena a la que fuimos invitados. Algo me habían comentado sobre lo bien que cocinaba y sus orígenes vascos me inducían a pensar que seguramente había un pasado parecido al mío. La cena estuvo perfectamente construida, no dejando ni un detalle al azar. Desde los aperitivos a la guarnición del salmorejo o la presentación de la merluza. Sólo hubo un torpe que cortó los trozos de kiwi demasiado pequeños, pero por lo demás... ¡¡hasta había Gosokis para las copas!! Todo estaba planeado y cuidado, pensando siempre en que lo disfrutáramos al máximo.

Lanzo una advertencia, desde esta mi humilde tribuna (que no se si conoces). Reconozco que esta vez has ganado tú, pero la guerra no ha hecho más que empezar y sólo espero que haya muchas más batallas en las que enfrentarnos a cara de perro. Te espero en la próxima.